sábado, 29 de diciembre de 2007

travel channel.



No sé si recomendaría viajar en Gamabus, ah. Pero si alguien quiere pagar poco en época de hiperinflación de pasajes de bus, ver cómo Santiago se convierte en campo mientras mira el DVD de Tommy Rey a todo lo que da, dormir sin esas almohadas de hospital supuestamente anatómicas y despertar en plena Región de la Araucanía con un DVD de eurodance, está bien. Aunque saques el iPod con un poco de recelo para intentar ver una peli en soledad -sin lograrlo por lo fuerte del volumen de la otra hueá- y tengas a un flaite justo atrás pateándote el asiento mientras pide que saquen de la tele al hombre de las semanas mechonas y pongan algo "del grupo Hechizo".

Como sea, me parece el bus más adecuado para alejarse, por el costado de los restaurantes cazueleros y las hostales tristes de Estación Central, de un terminal saturado de gente y móviles de prensa que intentan cubrir algo que podría cubrirse con imágenes de archivo de todas las vísperas de Año Nuevo anteriores. Nada que ver, a estas alturas, ocupar esas líneas de vieja clueca como Tur Bus o Jac, con desayuno al asiento y auxiliar con corte de pelo chic. Si vamos a ser járcor, seámoslo con todo. Ya habrá épocas de burguesismo duro.

Cuando abrí los ojos, en la tele sonaba una versión aún más histérica de "It's the first day of the rest of your life" de Placebo. Después, el Esso Market perpendicular a la carretera -donde, por alguna idiota razón, siempre quisiste atender-, la fábrica de Cerveza Cristal y la entrada a Temuco. Hola, de nuevo.

Llevo tres viernes seguidos viajando y me gusta. Conozco tan de memoria los terminales que sé exactamente dónde venden Coca Cola y dónde bebidas CCU. Ya no me urge andar con el computador o cualquier cosa medianamente valiosa en la mochila: la rica sensación de llevar tu vida en tu propia espalda supera el miedo que sea. En tu espalda y en tus manos. Podría acostumbrarme. De hecho, ya me acostumbré.

El siguiente paso, supongo, es aprender a viajar sin subirme a un bus. Travelling without moving, como decía creo que Jamiroquai, que nunca me gustó pero tituló bien un disco y eso es como ya, vale, respeto.

PD: Algo que llevo preguntándome al menos diez años, desde que lo inauguraron: ¿por qué Temuco tiene la siutiquería de llamar "rodoviario" al puto terminal de buses? ¿Es un intento de superar al inexplicable "Terrapuerto Los Héroes"?

lunes, 24 de diciembre de 2007

hello, i'm a mac. and i'm a pc.


navidad
Originally uploaded by jotapé
De repente, así de la nada, y por menos de dos segundos, puedes desdoblarte y mirarte ahí parado y así cachar que todo cambió. Esos momentos no llegan a cada rato y hay que saber dimensionarlos, apreciarlos y agradecerlos cuando se dignan a ocurrir. Es como cuando te piden que comprendas un problema que en ningún caso podría llegar a afectarte (digamos, "crisis vocacionales", "el periodo menstrual" o "¿en qué gasto mis millas Lan Pass?") y te incitan con el "ya, pero deja un rato de ser jotapé y míralo desde afuera": lo imposible se torna posible y de repente cacháí que estái con tres bolsas de regalo en cada brazo, un post-it mental con pends de compras, un comprobante redbanc de un giro superior al sueldo mínimo, la cuenta del almuerzo pagada por ti, preocupaciones, un poco de stress a causa de lo difícil que es regalar por primera vez y tratar de achuntarle y no tener la espontaneidad del "oh, mira, eso le podría gustar a Yadayada", ganas locas de volver a 1994 y miles, miles de ex compañeros de colegio pelados, acarreando coches de guagua a tu alrededor y luciendo sus Polo último modelo con el caballo gigante, obligándote a mirarte tu polera genéricamente teen comprada en Almacenes París. Me vi sentado ahí, en el segundo piso del único mall de Temuco, mirando hacia abajo desde un borde y con los brazos colgando a la gente que caminaba en el primero como pulgas aún más llenas de bolsas, entre resignado y encandilado con la not-supposed-to-be-the-jarcor-life.
Y sólo son los 25. No quiero pensar cómo será a los 30.
O el hecho de que sea "sólo los 25" me deja una alternativa de salvación. Después no hay vuelta.
O le estoy poniendo color y antes era demasiado incapaz de jugar un juego donde las reglas no las pusiera yo y en eso no me fue tan mal ni tampoco tan bien pero ya era hora de probar estar en el lado mainstream de la cancha.
Y me gusta, pero nunca tanto como para que me baste. Pero lo suficiente como para estar en riesgo de acostumbrarme.
Por ahora, una forma de evitar acostumbrarme a cualquier cosa es encariñarme con la vida en el terminal de buses. La vida nómade es el anti-acostumbramiento y, dentro de los límites que la situación me permite, ahí la voy a estar llevando. Por ahora es mi ciudad pseudonatal y la otra, ojalá después sean más lugares. Más lejanos. Extraños y desconocidos, pero no al extremo de obligarme a cortar cordones umbilicales y quedarme volando por ahí. Ahora más que nunca me doy cuenta que uno necesita raíces y cables a tierra y todas esas cosas fachas y reaccionarias, pero no para que te amarren, sino para jarcoriar más tranquilo, como un astronauta amarrado a su nave con una cuerda. Qué metáfora más perna.

martes, 18 de diciembre de 2007

TWITTER KILLS THE BLOG STAR

* Ya no estamos para posts largos y lateros. Parece que el twitteo histérico es el futuro. Yo creo que son complementarios, pero desde que el pajarraco ése existe, uno se entera de la gente por allá. Blogs are so 2005. Ok, Twitter no permite desarrollar ideas ni reflexiones ni descripciones ni nada, pero tampoco tengo tiempo ni ánimo para eso. Por ahora.

* Nos vamos del departamento. Parece que los excesos post-teencores de la semana pasada, las botellas rotas, el concerje con cara de mafioso y las seniles con collares gigantes que pasan el día mirando por la ventana para ver cuando uno de nosotros llega y salir a putearnos confabularon en nuestra contra. Yo, por mi parte, tengo mi plan maestro -como siempre- en el bolsillo y armado bien en el aire.

* Y yo no sé qué pasará en enero. La pega es un lujo dentro de todo lo que puteo y vivir solo es un point of no return, pero esa maldita manía filobukowskiana de dejar las cosas botadas por el puro gusto de saber qué hay más allá me tiene al borde de mandar todo al carajo. La mitad de la gente que conozco me dice que siga el llamado de la guata, y la otra "no seas huevón". Y yo llevo 25 años encontrándome huevón por no seguir todos y cada uno de los llamados de la guata.

jueves, 6 de diciembre de 2007

soy el lugar común con patas de jotapé.

Advertising has us chasing cars and clothes, working jobs we hate so we can buy shit we don't need. We're the middle children of history, man. No purpose or place. We have no Great War. No Great Depression. Our Great War's a spiritual war... our Great Depression is our lives. We've all been raised on television to believe that one day we'd all be millionaires, and movie gods, and rock stars. But we won't. And we're slowly learning that fact. And we're very, very pissed off.

Every word you read of this useless fine print is another second off your life. Don't you have other things to do? Is your life so empty that you honestly can't think of a better way to spend these moments? Or are you so impressed with authority that you give respect and credence to all who claim it? Do you read everything you're supposed to read? Do you think everything you're supposed to think? Buy what you're told you should want? Get out of your apartment. Meet a member of the opposite sex. Stop the excessive shopping and masturbation. Quit your job. Start a fight. Prove you're alive. If you don't claim your humanity you will become a statistic. You have been warned...

sábado, 1 de diciembre de 2007

live from the musgo.

Estreno URL nueva. Ya no había cara para seguir manteniendo la otra.
Hola, llegué a las siete de la mañana. El plan es barajar extrañas ofertas laborales, ver a la gente, tomar mucho Dr Pepper, mezclarlo con capuccino y dormir. Me gustan los Pullman: son antiestéticos y lo suficientemente lentos en salir de Santiago como para que puedas mirar esquinas y calles que no conocías. Creo que la zona sur de Santiago es un mundo que me queda por descubrir. Lo que alcancé a ver era desordenado, iluminado, graffiteado e intensamente provinciano. Hay esquinas que parecen sacadas de Caupolicán o de "Basilio Urrutia con Janequeo", restoranes chinos de salubridad dudosa y bodegas, muchas bodegas. Viviría en barrios así si no me gustara tanto la cosa huasa de que todo me quede cerca.
Estar acá, después de todo, es una linda forma de terminar una semana en la que lo mejor que me pasó fue carretear en Bilbao en pleno lunes, ver Death Proof (silbando por tres días la maravillosa canción de los maravillosos créditos finales) y aprender que la única forma de dormir bien es metiéndome alcohol al cuerpo. Cuidado jotapé, de aquí al bukowskismo hay un solo paso. Veamos qué pasa. Fue y será la consigna al menos de aquí hasta Marzo.