domingo 5 de julio de 2009

la letra chica

Escribo, sin apretar save, en un computador que puede cortarse en cualquier momento a causa de un adaptador de corriente made in China que no está a la altura de las circunstancias. Podría -quizás, debería- escribir más seguido, aunque sean random thoughts en TextEdit cuya publicación en un blog sea equivalente a salir a la calle en zunga, pero la paja y el escaso talento de mi mente para discriminar lo pasajero y conservar lo demás prevalecen. Mientras veo una serie o voy en micro camino hacia ninguna parte, aparecen buenas ideas, grandes pensamientos y bien armados fragmentos de la novela que nunca escribiré. No anoto nada de eso y al segundo se pierden, como un globo de diálogo de comic pinchado con una aguja. Mil veces he tratado snobmente de comprarme una libretita o un moleskine que me saque de esos apuros, pero luego recuerdo lo mucho que me desagrada ser un proto-ekeko cuando camino. Ya la parka, las llaves, el iPod y el celular son demasiado implemento para salir a enfrentar el mundo real. Me gusta la frescura y es por eso que no hay nada como el verano: no necesitas nada más que una polera, un short y una actitud de comercial de helado para estar en cualquier lugar. Despiertas, saltas sacudiéndote las sábanas cual comercial de yoghurt y listo: mundo con 25 grados, qué diablos tienes para ofrecerme hoy.
Estoy pensando en largarme. Estoy pensando que llevo cuatro años escribiendo y diciendo que estoy pensando en largarme. Estoy pensando que esto podría haber sido redactado por un Divino Anticristo pre-Hiroshima. Estoy pensando que hace un rato le dije a un amigo que el peor enemigo -casi- siempre es uno mismo. Haría planes de largo plazo si pudiera confiar en mí. Si pudieran, todo el mundo sería una carta Gantt ambulante de su propia existencia. Algunos creen lograrlo y ahí están. Otros queremos equivocarnos en el camino, y ahí estamos. La lógica del crédito es sabia y perversa porque le da un candy anticipado a gente incapaz de asumir de qué lado está. La combinación perfecta para la vida sería poder hacer planes y nunca endeudarse. Yo odio endeudarme porque tengo una relación un poco histérica con el dinero. Por lo demás, nunca en 27 años de vida había estado tan pobre como este año. Nunca trabajé en un McDonalds para pagarme la universidad ni junté plata para mis vacaciones soñadas moneda por moneda. No tuve la necesidad ni la valentía. Y ahora envidio a esa pendejada que puede vivir tranquilamente de su sueldo de mesero y darse lujos con las generosas propinas de algún turista derrochador. Porque tienen la edad suficiente (¿no se suponía que "la edad suficiente" siempre era una mayor a la tuya?), porque nadie espera demasiado de ellos y porque llegarán mejor preparados a la adultez. Porque "la crisis", "el título que te dijeron que sacaras", "las comodidades burguesas", "los cambios de ánimo" o "la gente" son issues que resbalan ante la -presunta, no comprobada- felicidad cotidiana de lo pequeño, lo fugaz y lo carente de proyección. Los lujos no siempre son algo que está por encima de lo que puedes obtener. Tal vez lo que pensabas que estaba abajo, en realidad está arriba. Y viceversa.

domingo 28 de junio de 2009

and a miracle has happened tonight



Mi homenaje. Mi canción favorita de MJ, no sólo por los tramposos recuerdos de infancia, sino porque -ahora vengo a cachar- es un statement del propio MJ. Una canción-blog diez años antes que se inventaran los blogs. Y qué tanta hueá si eres negro o blanco, si pareces bozal o si te crees Peter Pan. Excesivo como era él. Pero lo suficientemente pop como para no necesitar inmolarse. Mientras los grunges lloraban su desgracia de que la leñadora les quedaba grande, la gente normal bailaba algo que se la jugaba mucho más.

domingo 17 de mayo de 2009

me gusta más tumblr.

lunes 20 de abril de 2009

verde como los pitufos

Hoy vi a un tipo haciendo abdominales en el bandejón de Avenida Alemania y me dije: la vida en Temuco no puede ser tan mala. Pensamiento que desapareció al nanosegundo tras descubrir que pisé caca (not joking). Como sea. Estoy bastante amarrado y, si no fuera porque el cable e internet son mi equivalente a la ventana de la vieja copuchenta de pobla, pensaría que la Peni no es muy distinto a esto. De hecho, lo pensé durante los días en que "somos los que tienen VTR" me quitó el carnet por no pago. El perspicaz lector imaginario de este blog ya lo notó: esto es un fojas cero a 2005. El futuro siempre es el día después de pasado mañana, los calendarios son una trampa y a lo mejor Former Temucan Rick Astley tiene razón con lo de que el tiempo no existe.

Mientras, malgasto el tiempo en películas The Film Zone con títulos tan mal traducidos como "El asesino solitario". Traducir títulos de películas al español podría ser un gran trabajo. Como ese personaje de Liniers que es como un académico farsante y autocomplaciente y todos le aplauden sus patrañas porque las dijo con tono grave y modulado, porque las cosas no pesan si uno no las dice teatralmente. Cuando chico quería ser escritor de carátulas de películas, en el tiempo en que pisar Blockbuster era como pisar la Embajada del Mundo Desarrollado. A la edad adecuada apareció ese personaje que hizo Vecchiolla en Fuera de Control que era como suicida y no conseguía a la chica y sólo sufría viendo películas y se vestía de negro como buen noventero triste. Fue la última señal divina antes de salir del colegio al supposed-to-be mundo real. Pero cuando uno tiene 17 no es experto en seguir las señales divinas.

BTW, es impresionante que hayan pasado 10 años desde todo eso. ¿Dónde estuve todos estos 10 años? Es el equivalente a escala de quedarse dormido de ebrio y despertar a las seis de la tarde del día siguiente transpirado, con la tele apagada y las botellas vacías desparramadas por ahí. ¿Qué hice en estos 10 años? ¿No di mucho jugo, no? Mientras me esfuerzo por recordarlo, salgo a vagar por esta ciudad que me expulsa y me trae de vuelta como un frisbee satánico, esta ciudad que cada vez me parece más pequeña, tan pequeña que cualquier día llega a ser invisible. Veo el estacionamiento del casino plagado de decenas de enormes 4x4 que te hacen pensar que la famosa crisis es un invento de Francisco Javier Cuadra para distraerte de alguna cosa. Veo a la gente feliz comiendo basura en el Portal, a los universitarios esperanzados y me dan risa mezclada con envidia mezclada con pena, a los otros universitarios protestando por cualquier cosa porque ahora le dan crédito y becas a todo el mundo, la plaza de armas protegida de sí misma, el barrio Estación como una chapita indieshúper sobre una polera Polo. Podría vivir acá el resto de mi vida, pero el resto de mi vida no debería ser ahora. O claro, podría subrayar el verbo "vivir".

Divagación strikes again!

sábado 18 de abril de 2009

cosas que (no) conviene pensar

1. Que 14 meses de cesantía técnica te convierten en el Don Ramón del periodismo.
2. Que es difícil ser proactivo sin plata.
3. Que la pobreza y el snobismo techie no pueden ser buenos amigos.
4. Que, pese a eso, un adaptador de corriente marca Toshimoshi es tan bueno -y casi tan lindo- como un Apple original.
5. Que es fome que el 90% de la gente no sepa apreciar esas sutilezas.
6. Que los puntos 4 y 5 son como la lápida del snobismo techie.
7. Que caminar dos horas diarias hace bien y baja la guata considerablemente.
8. Que tomar Coca Cola después de las 12 de la noche se relaciona directamente con los trastornos de sueño.
9. ¿Qué es esto? ¿Un post de autoayuda?

jueves 26 de febrero de 2009

luchadores que no luchan



De repente hay películas que estaban esperando llegar a tu vida, y nada, uno se tiene que dejar perturbar. Grande The Wrestler, aunque su inicio sea lento y poco tolerable para los no acostumbrados al nuevo cine engrupido-introspectivo-silencioso-cámaraenmano-sinanécdotas. Me sobrepuse a eso y a los 45 minutos comprendí que estaba al frente de la segunda mejor película del verano tras Benjamin Button, maravilla a la que no le dedico post porque me quedaría grande.

Grande Aronofsky, que se le acabó el trial de Final Cut y ahora hace planos secuencia dignos de un stalker tecnológicamente bien equipado, con esa narrativa densa más cercana a Tony Manero que a Requiem por un sueño, y no por eso dejó de ser el drogadicto antidrogas que lograba la persuasión que los publicistas del Conace matarían por lograr. De hecho, sigue hablando de lo mismo: la lucha entre la vida modelo que todos quieren y muchos logran sin saber de lo que se están perdiendo, versus la necesidad adicta, enferma y autodestructiva de irte por el camino oscuro de la satisfacción momentánea pero más honesta que la casita en los suburbios, el poodle y la televisión abierta. Entre seguir el diseño responsable y mentirse a uno mismo, y hacerle caso a tus instintos, pasarlo bien y de paso hacerte daño, a corto y largo plazo.

Un luchador que no puede luchar porque tiene 50 años y un bypass, una vieja que no puede volver a ser joven y ponerse su puto vestido rojo, un post-adolescente que intenta hacer lo mismo que quería a los 18. Todos, lo mismo. La droga como vía de escape angustiosa ante la no-resignación. La droga como cualquier cosa, no sólo un químico prohibido por los guardianes de la vida modelo: la tele, el copete malo, la internet lifeless, la pornografía, la Coca Cola, la imaginación, los pensamientos positivos infundados. Todos podemos acceder a la droga sin necesidad de un dealer turbio y mal aspectado. Uno no es drogadicto cuando consume droga: se es drogadicto antes. ¿Y cómo se sale? Autoengañándose.

Mickey Rourke es un grande en todo sentido y uno presiente, con una mezcla de pánico y entusiasmo, que terminará como su personaje. Acabado y viviendo de las nostalgias de una gloria pasada que ni siquiera lo fue tanto. Solo, con relaciones humanas destruidas y el único consuelo de alguna vez haberla llevado con cuática en un microuniverso para mediocres. El planeta es un gran y redondo no country for old men, y quizás sea mejor idea desaparecer antes y dejar un cadáver saludable. O mentirse con elegancia, asegurando que no importa perderse todo lo que esté pasando allá afuera, porque tienes tu iglú y no puedes ser tan malagradecido de eso, mientras hay otros cortándose con gillettes con tal de no perder lo poco y nada que les queda.

martes 24 de febrero de 2009

like a roboc



Me pongo en modo robot porque los robots no desean nada, y en estos momentos me conviene más no desear nada. Porque como dijo el filósofo francoprusiano, cuando no deseas nada no te decepcionas nunca. Ni te alteras, ni te pones ansioso, ni sientes esa puta melancolía de lo que nunca ocurrió.

Y me pongo a ver el Festival de Viña cuando tengo 80 canales en el cable y casi todas las nominadas al Oscar recién torrenteadas y aún sin ver. Porque me acuerdo de cuando era chico y la hueá era un evento y había Coca Cola en la época en que sólo se compraba Coca Cola para las ocasiones especiales, y era la oportunidad de quedarse despierto hasta tarde y sentirse conectado con el mundo real donde había luces y ruido y que quedaba lejos, muy lejos. Y cuando se terminaba uno sentía un vacío sólo equiparable a dejar la playa con el sol naranjo de las ocho de la noche para volverse a la fome ciudad.

Ahí ser robot ni siquiera era una opción. Porque desear es un tema de grandes. Desconfío de la gente que recuerda con demasiado cariño el candor de su niñez: es gente que no quiere desear y arriesgarse a quemarse en el camino. Permiso, va a empezar KC and the sunshine band.

jueves 19 de febrero de 2009

This is our decision, to live fast and die young.
We've got the vision, now let's have some fun.
Yeah, it's overwhelming, but what else can we do,
Get jobs in offices, and wake up for the morning commute?

viernes 30 de enero de 2009

wishlist

1. Conseguir un trabajo (no importa si no es tan) soñado.
2. Vivir solo pero acompañado.
2.1. Tener una novia que sea como ale_osa y hacerle tallarines.
3. Tener isapre y hacerme exámenes de hartas hueás, de puro woodyallen que soy.
3.1. Sacarme el diente feo que me pincha la lengua cuando estoy ansioso.
4. Comprarme una bicicleta.
4.1. Irme y volverme de la pega en bicicleta. No usar micros a menos que sea estrictamente necesario.
5. Inscribirme en un gimnasio y eliminar mi guata de niño somalí adicto a la cerveza y la Coca Cola.
6. Cortarme el pelo.
7. Aprender a manejar mi adicción a internet. No necesariamente superarla.
8. Ir al casino y ganar alguna puta vez.
9. Ser metódico para escribir, sólo para no perder la práctica.
9.1. Tener un blog mejor que éste, que se trate de algo y que no sea ombliguista.
10. Ver más tele. (sic)
10.1. Leer más.
10.2. Ir más al cine.
11. Entender el inglés de los hiphoperos.
12. Conocer Buenos Aires, Tijuana, Miami, Amsterdam y Chiloé.
12.1. Ir a la playa este verano.
13. No pensar en que me voy a morir y nada va a haber valido la pena.

sábado 24 de enero de 2009

la prueba de la blandura